
Elegir tableros estándar, como contrachapado de abedul de 18 milímetros o MDF de 16, facilita disponibilidad y costo. El sistema paramétrico debe permitir migrar espesores sin redibujar. Planifica refuerzos, nervaduras y rigidez direccional. Antes del corte, anida piezas para minimizar desperdicio y considera el sentido de veta para calidad visual. Etiqueta referencias de ensamblaje desde el propio CAD. Ajusta separaciones mínimas para fresa y pestañas de sujeción. Una optimización cuidadosa ahorra dinero, reduce residuos y acelera el montaje, al tiempo que cuida la estética final.

El CNC ama las curvas internas, y por eso los dog-bones resuelven esquinas cuadradas en ranuras para que los paneles entren hasta el fondo. Define holguras de encaje en décimas de milímetro según material y acabado. Mezcla lengüetas, cuñas, y encastres tipo llave para autoalinear. Diseña topologías que se traben solas, reduciendo tornillos visibles. Evita sobreconstrain con puntos de ajuste selectivos. Al final, el mueble se arma como un rompecabezas robusto, sin lucha, permitiendo desmontaje futuro y mantenimiento sencillo, incluso en pasillos estrechos o altillos exigentes.

Un proyecto brillante se hunde si la documentación es confusa. Genera dibujos con vistas explodidas, secuencias de pasos y flechas de orientación. Graba o imprime en las piezas códigos y marcas que indiquen cara, canto y posición de unión. Incluye notas de holgura donde el usuario deba sentir ajuste, y advertencias sobre orientación de vetas o relieve. Añade códigos QR con videos breves de montaje. Esta claridad reduce errores, elimina frustraciones, y convierte el ensamblaje en una experiencia satisfactoria incluso para personas sin experiencia previa en carpintería o CNC.
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